ZONA DEL SILENCIO

No tenía que verte salir de ese motel con él,
ni descubrir tu silueta de su mano por el bosque,
escondiendo una caricia que ya no me pertenece.
No tenía que mirar cómo subías a su auto,
ni imaginar tus dedos ocultando mi mensaje,
silenciando la llamada que insistía en tu pantalla.
No tenía que ver nada de eso.
Solo tenía que esperar la zona del silencio:
ese espacio exacto en el que decides el olvido,
donde tu desprecio duele como un golpe mudo,
donde no me ves, aunque sepas que estoy ahí, esperando.
Solo tenía que escuchar la excusa de siempre,
el eco de un: "Lo siento, amor, estaba ocupada y no pude contestar".
Palabras que crees suficientes para tapar el vacío,
mientras me dejabas suspendido en tu zona de silencio.
Pero el tiempo de la espera ha terminado.
Tus silencios ya no bastan para ocultar el abismo.
Sé que estás con él;
lo sé porque ahora soy yo quien camina en la zona del silencio.

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