SOL VS. SOL

Dice la gente que donde hubo fuego cenizas quedan,
que el tiempo lo apaga todo, que el viento se lleva la arena.
Pero ellos no saben nada de nuestra ardiente tormenta:
tú y yo fuimos un incendio, una llama eterna.
​Fuimos un increíble momento de sol,
un rayo partiendo el amor, multiplicando el calor,
haciéndolo más grande, desafiando a la razón,
con sábanas incendiadas de puro deseo y pasión.
​Tú y yo fuimos un antes y un después del fuego.
No, mi amor, aquí no hay cenizas ni juego;
aquí hubo un fuego tan limpio, tan puro, tan intenso,
que soldó tu alma con la mía en un abrazo eterno.
​Unió tu carne y la mía en un mismo latido,
tu sangre tibia corrió por mi garganta como un río vivo,
mientras mi cuello fue mordido por tu boca con premura,
dejando la marca indeleble de tu santa locura.
​No, mi amor, se equivocan los que hablan de olvido,
aquí hubo un sol radiante que jamás se ha extinguido.
Aquí quedó mucho fuego, un incendio que no cede...
Lo sé porque me miras igual que ayer, como nadie más puede.
Aquí hubo fuego y queda fuego.

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