MIENTES

​Sonríe...
y al mirar esa sonrisa
la vida se hace perfecta.
Entonces le aseguro
que me gusta aún más así,
pero nada le basta
y dispara un ¡mientes!

​Discute...
destroza el mundo con su enojo,
rechaza abrazos y cariños,
y aun así,
le repito que me fascina...
furiosa, vuelve a gritar ¡mientes!

​Sueña...
y en la tregua de su sueño
la observo en silencio,
intentando adivinar
qué universos habitan en su mente.

La beso,
le susurro un ¡te amo!
y me responde el vacío,
pero una leve sonrisa
me confiesa, sin palabras,
que lo sabe.
​Quisiera entregarle mi vida,
dársela entera o a cucharadas,
pero nunca está conforme,
siempre pelea consigo misma.

Nada le agrada,
nada le queda,
todo le inquieta,
nadie la entiende;
todo lo quiere,
todo le estorba,
todo le falta,
nada retiene.

​La abrazo...
y al tenerla aquí,
donde el pecho late por ella,
se vuelve una niña traviesa
sedienta de abrigo.

​La beso...
y al adueñarme de sus labios
se entrega tanto a la caricia
que el ¡te amo! me desborda.
Entonces, mirándome
con esos ojos que me gobiernan,
pregunta: ¿en serio?
Le juro: ¡te amo!
y me castiga con un ¡mientes!

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