ALTAR DE CARNE Y GEOMETRÍA


​Es bello tu cuerpo, altar divino de la geometría,
donde la arquitectura del deseo se hace poesía.
La medida áurea del creador divino, con exactitud,
hizo la perfección en tu altar corpóreo y su infinitud.
​Fuiste pintada a detalle, con paciencia de celo,
bajo el trazo invisible de un pincel de un solo pelo;
y esculpida a mano, con digital detalle y devoción,
cada curva de tu piel es una sutil provocación.
​Tu cuerpo es la figura de un río de pecado terrenal,
corriente de fuego y sombra, vertiente de un manantial,
que con su cauce sagrado a lo divino me transporta,
mientras el eco del mundo allá afuera ya no importa.
​Y en esa corriente de luz, donde el cielo se desvanece,
tu silueta me hunde en el pecado tan bello que me ofrece;
es la gloria y el infierno disfrutar tu paraíso, un abismo de fuego que es pecado eterno y compromiso, una dulce condena donde perderse en tu altar...
es la única gloria que el alma quiere reclamar.

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