SOLEDAD

Soy un hombre de paso por el viento,
buscando un eco que responda al alma,
un puerto de paciencia y de tormento,
un poco de empatía y de tibia calma.
Voy en busca de amor y compañía,
de manos que comprendan el desvelo,
de una mirada limpia que, en su día,
no me disfrace el horizonte en celo.
Pero en el largo andar de mi jornada,
mirando las esquinas del ayer,
la huella que en el pecho fue marcada
deja el recuerdo de otra flor mujer.
Cada una que pasó por mi camino,
dejando su presencia a la mitad,
me dio a beber el cálido destino
de una profunda y egoísta soledad.

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