LIBERTAD

Un día me cansé de pelear,
de sostener un muro que se venía abajo,
de buscar la tregua en el mismo trabajo
de amarnos sin podernos descifrar.
Y aún con toda la tristeza de la partida,
con el frío que deja el silencio en la mesa,
sentí cómo el alma soltaba su peso,
entendiendo que a veces perder es dar vida.
Hoy, en la distancia, obtuve la alegría
de verte libre, sin sombras ni prisa,
dibujando de nuevo la luz y la risa,
recuperando la paz que ya no tenías.
Y aunque no lo creas, el tiempo nos dio la razón:
ambos estamos mejor, cada quien en su camino,
aceptando sin rabia el sutil destino
que nos salvó a los dos de la resignación.

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