EL PEOR DE MIS ERRORES

He cometido errores en la vida,
de esos que dejan marca y cicatriz,
pero el peor de todos, lo admito hoy,
fue haber creído ciegamente en ti.

Creí que el sentimiento era mutuo,
que yo importaba como importabas tú,
que te daría orgullo presumirme
y ser la luz en medio de tu azul.

Pensé que en tus espacios y tus redes
habría un lugar humilde para mí,
pero encontré silencio y desprecio,
ni un "hola" de tu parte recibí.

A la primera que pudiste, me negaste,
conmigo no había risas ni emoción,
mientras te ibas de fiesta con tus amigos
a usar de burla mi buen corazón.

Les presumías que este tonto te adoraba,
diciendo que el inútil ya no vale la pena.
Te divertiste a costa de mi entrega,
dejándome amarrado a tu cadena.

Pero hasta aquí llegó tu juego amargo,
hoy me levanto y me despido de tu acera.
No importa cuánto llores o me ruegues:
no seré más el tonto de tu fiesta.

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