A veces la lluvia me hace recordarte,
trae de vuelta, intacto, el aroma de tu cuerpo,
mientras la ventana se adorna, perlada de gotas,
en el susurro calmo de la tarde.
El cristal se vuelve un lienzo de luz,
con múltiples arcoíris que estallan vivos,
como confeti de fiesta celebrando tu memoria,
celebrando ese hermoso y bello cuerpo que fue mío.
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