A la calle donde grabamos los sueños,
ahí donde tatuamos a besos un alma,
ahí donde, aburridos, reposamos el deseo,
donde a pedazos arrancamos
mil suspiros a la luna.
A esa calle donde caminamos juntos,
comentando sin parar un futuro para dos;
a esa calle donde grabamos,
paso a paso, a cada metro,
tu nombre pegado al mío.
Ahí donde todos vieron
grabado un corazón lleno de eso
que hace que la vida cambie
cada mañana en silencio:
lleno de amor, de ilusión,
de caminar por el cielo.
A esa calle donde gritábamos juntos,
donde sembramos jardines,
donde esculpimos a besos
las fuentes, los maceteros,
cada columna, una casa.
A esa calle que me grita
tu nombre a cada momento,
le hace falta tu presencia,
tu alegría, tu sonrisa,
tus millones de ocurrencias,
tus ganas de transformar el momento...
Mas, sobre todo,
a mi ser y a mi alma
les hace falta tu aliento.
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