Publicado por
JUAN ENRIQUE OJEDA CABALLERO
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La noche envenena tu belleza
bajo la luz de su sombra protectora
quizás no sabe de tus penas
Pero, eso poco le importa
está muy ocupada
tejiéndole a su manto más estrellas
tal vez tú serás la próxima
No te imaginas
las pretensiones de la noche
disfrutas del mar,
juegas con sus arenas,
Sueltas tu cabello ante la brisa,
su oscuro color se pierde entre la bruma,
lo dejas flotar como tus sueños
y bailas que importa la música
solo dejas vibrar tu cuerpo libremente.
El mar se embriaga con tu luz
sobre sus aguas inquietas,
él puede convertirla en mil destellos,
en mil formas
de explicarte
que sueña con tu cuerpo,
inspirador de mil pecados
en la perversión de una mirada.
Caminas por la playa
Con tus pies descalzos
Con tus sueños de mujer
Aún intactos,
virginales
¿Qué sabes tú
De la maldad del mundo?
Si todavía esperas al hombre
de tus sueños,
te encierras y escondida juegas con tus muñecas.
Ha llegado la hora
de vivir la libertad,
de burlar tu escondite infantil,
de olvidar los consejos de tu madre
esconderlos bajo la almohada,
tomas tu libertad
y fluyes sola,
la noche te abraza
envolviéndote en sus sueños.
La noche te deja gozar,
te deja vivir,
te deja vibrar,
pasear tu figura por la playa,
disfrutar tus sueños,
te deja ser
por un instante
parte de su vida
CORALINA III
Es una nueva noche ¡hay que vivirla!
¡Eres libre!, ¡puedes todo!....
¡mentira!
aún no tienes experiencia,
no sabes de la noche,
solo has visto el lado hermoso,
solo ha sido un poco divertido,
no te atrevas a retarla;
no olvides los consejos de tu madre.
¿No escuchas tu conciencia?
¿No atiendes las suplicas?
¿No atiendes las suplicas?
te olvidas de todo,
la noche te abraza,
¡tú la abrazas!
te embriaga con sus luces,
te llena los sentidos con su música
y bailas…. mueves tu cuerpo
invitando a confirmarlo en el pecado,
a querer tenerlo entre la carne,
a morir grabado entre tus carnes.
La mente embrutecida de los seres,
planea como tenerte,
ofrecen comprar tu amor,
llenar tu vida de atenciones,
comprar tu vida en matrimonio,
solo una prueba de amor,
solo una prueba….
grande es la tentación….
grande es la tentación….
tu conciencia te detiene.
CORALINA IV
Estas sola en el medio de la noche,
te diriges a las luces tentadoras
ocultas en la oscuridad de un salón de baile,
las amigas de la noche te invitan,
te hacen sentir impresionante
penetra tu ser una gota de licor,
es algo extraño,
es un fuego que arrebata tus entrañas,
te hace sentir tan bien,
alegre, relajada.
Los pies deslizan la pista de baile,
nada hay que te detenga,
escapas de lo acostumbrado,
no más bebidas cursis en la mesa,
no serás más la niña de la fiesta…
¡que venga la mujer!
Los amigos aplauden, ríen, gozan,
te felicitan….
¡Bebe!
¡Bebe más y más!
Sin darte cuenta pierdes el control,
no eres más la niña de papá,
asesinas el amor de mamá,
en el oscuro sueño de la noche.
De niña a mujer
en un salón de baile
atrapada en las luces,
en el oscuro sueño de la noche.
CORALINA V
Amanece,
te sientes diferente,
no recuerdas lo que ha pasado anoche,
bailaste,
bromeaste,
reíste como nunca…
hoy sentada a la orilla de tu cama
¿qué habrá dicho papá?
¿Qué habrá dicho mamá?
No recuerdas los regaños de anoche
cuando en la madrugada
los amigos de la noche
te llevaron a la puerta de tu hogar,
te dejaron en los brazos de tu madre,
huyeron de la furia de tu padre.
-¿Quién te ha hecho esto mi niña?
Si lo encuentro juro matarle;
no te he dicho tantas veces
que no aceptes copa alguna;
maldito sea el momento en que te he dejado ir
¿soy acaso yo el culpable?
Dios perdona mi imprudencia.
Ajena a todo esto
trepaste la escalera torpemente,
conquistaste tu cama
buscando algún refugio,
revolviste las sabanas,
has sido presa de la noche,
has sido el sueño de los seres,
solo ha sido la primera borrachera
no importa cuántos dolores
tengas que sufrir y dar
a los que aún te aman sin pecado.
bromeaste,
reíste como nunca…
hoy sentada a la orilla de tu cama
¿qué habrá dicho papá?
¿Qué habrá dicho mamá?
No recuerdas los regaños de anoche
cuando en la madrugada
los amigos de la noche
te llevaron a la puerta de tu hogar,
te dejaron en los brazos de tu madre,
huyeron de la furia de tu padre.
-¿Quién te ha hecho esto mi niña?
Si lo encuentro juro matarle;
no te he dicho tantas veces
que no aceptes copa alguna;
maldito sea el momento en que te he dejado ir
¿soy acaso yo el culpable?
Dios perdona mi imprudencia.
Ajena a todo esto
trepaste la escalera torpemente,
conquistaste tu cama
buscando algún refugio,
revolviste las sabanas,
has sido presa de la noche,
has sido el sueño de los seres,
solo ha sido la primera borrachera
no importa cuántos dolores
tengas que sufrir y dar
a los que aún te aman sin pecado.
CORALINA VI
Han pasado los días de castigo
sentiste tu belleza marchitar entre cuatro paredes,
has pedido mil disculpas todo el tiempo,
estas arrepentida,
aparentas estarlo
no eres la única en el mundo
que se ha perdido entre los brazos de la noche.
No eres especial por haberlo hecho,
tampoco eres un espécimen raro,
no eres un ente de otro mundo
por haber tomado una copa más,
por haber sido un poco más atrevida,
por haber permitido a los seres de la noche
ir un poco más allá
manteniéndote siempre inmaculada,
al fin que una ilusión a nadie se le niega
y ellos tan solo han soñado contigo.
Nuevamente suplicas perdón,
alivio, sonrisas, ¡disculpas!
¡Carajo mereces disculpas!
Para poder salir a iluminar la noche,
presientes que ella te necesita,
necesita tu figura iluminando la pista de baile,
iluminando algún parque,
ella sabe que aprovecha tu belleza,
sabe que lograrás burlarte del castigo.
CORALINA VII
Vuelves tus pasos a la noche,
nuevamente caminas por la playa,
respiras con la brisa,
vuelan tus cabellos como tus sueños,
estas en el torbellino de la noche
esta vez los seres se ofrecen en las copas,
¡alto! Ya los conoces,
sabes que tratarán de aprovecharse
de tu temprana embriaguez
por eso los rechazas.
En escena nace un desconocido,
sucede solo así…. Muy lentamente,
te hace sentir;
con él te sientes diferente,
todo lo demás solo es basura,
una bebida cursi mancharía tu mesa,
¡no!....¡no eres tan niña para tomarla!
Tú eres la dama de las copas.
Eres la mujer y él no lo imagina,
mira tus piernas,
tu bien formado cuerpo,
lo invitas a atreverse…
él se excita,
trae otras intenciones.
En el medio de la noche,
algo cae entre las copas,
tú las tomas inocente,
algo cambia en tu organismo,
bailas, bailas, bailas;
el remolino del sueño,
el remolino de la noche
te pierde entre sus brazos.
CORALINA VIII
La noche se ha hecho más oscura
sus vientos presagian la tormenta,
El mar embravecido
sus garras de sal y agua
Es posible que aún te salves
de quedar para siempre en la noche,
de convertirte en un ser de la noche;
ahora la lluvia refresca la furia del mar,
las olas nuevamente acarician la playa,
la besan, le piden perdón,
tienen la esperanza que regreses a iluminarlos
con tu profunda mirada,
tan oscura y tan llena de luz.
CORALINA IX
Nuevamente un amanecer,
hay pájaros que cantan en la
ventana,
¡despiertas!
No estás sobre tu cama,
no escuchas la voz de tu madre al
levantarte,
no estás en tu
casa,
¿qué raro
lugar?
Tu cuerpo está
adolorido,
está enfermo,
mancillado,
no comprendes lo que ha
sucedido,
observas con dolor el daño causado.
Saberlo hará más pequeño el dolor físico,
hará inmenso el dolor del alma,
que asqueroso lugar,
que terrible
dolor,
que amarga soledad.
Observas el
lugar,
despiertas de la
droga;
no está tan
sucio
como sucia sientes tu
alma,
ahora que te descubres
desnuda
ante los ojos de nadie.
Que sola
estás,
no están aquellas
amigas
que te ofrecieron la primera
copa,
no hay brazos para
consolarte
tan solo un vestido
roto,
ropa interior desgarrada por el
suelo
y tu vida hecha pedazos.
CORALINA X
Sabe Dios cuantos aprovecharon tu
inocencia,
sabe Dios cuantos lamieron tu
cuerpo
con esa ansia animal que lo destruye
todo,
aún escurres la
baba
de la horda animal que te ha violado.
¡Desgraciados!
¡Ojala lo paguen con su
sangre!
¡Ojala se apaguen sus ojos de la luz del
sol!
que Dios no se apiade de sus
almas
por haberle arrebatado un
ángel,
por haber destruido tus
sueños
de niña que comienza a ser
mujer,
de niña que se ha extraviado en la noche.
CORALINA XI
Tic-tac, tic-tac, tic-tac
las horas pasan por tu mente
no detienen su maldito camino,
no sabes que harás con tu existencia.
Tic-tac, tic-tac, tic-tac
han pasado unas horas,
las has visto pasar como tu
historia,
ayer eras una
niña,
hoy niña-mujer perdida en un cuarto
oscuro,
como oscura debe ser la
muerte
que
esperas,
que
deseas,
que pides antes de salir a la
luz
con tu cuerpo vulnerable; desnudo.
CORALINA XII
Tic-tac, tic-tac, tic-tac
han pasado los días,
no te ha asustado el fantasma del
hambre,
te hubieses reído de él ante tu pena,
que pequeña es la sed
ante la sed de venganza, te quieres vengar del animal,
¡del maldito animal!
Que ha cambiado tu
existencia,
ese que te ha hecho desear la muerte.
Muerte que
esperas
y que tarda en llegar.
Tic-tac, tic-tac, tic-tac
tu mente es un
caos,
un torbellino de ideas
desesperadas,
de ideas viciadas, sin
cordura
¿Dónde estarán tus
padres?
¿Cómo te
recibirán?
No puedes
más,
se ausenta la
conciencia,
tal vez sea la
muerte.
Es la noche que te
envuelve,
es tu amiga la noche.
CORALINA
XIII
Este es el lugar donde la vida
lucha por vencer la muerte,
escuchas
pasos,
gente rodea tu
cadáver
–cómo quisieras
serlo-
recuperas como un rayo la conciencia,
te han prestado raíces para salvar tu
vida,
han revisado tu cuerpo,
has sido solo un numero más entre sus
manos.
El dolor es gota eterna,
quisieras un bálsamo que alivie tu
alma,
unas palabras de
consuelo,
un
rezo
por tu alma
fallecida,
asesinada por la barbarie
humana,
perdida entre las luces de la
noche.
No quieres abrir tus negros
ojos,
no quieres dejar salir tus
lagrimas,
tu madre te acaricia, te
consuela,
tu padre te culpa, te
condena,
condena a tu madre, la
amenaza,
te prefiere muerta que convertida en carroña
para el hambre de las hienas.
Te duele saber que poco te
ama,
te duele saber que puede
más
el maldito orgullo
herido
que tú con tus endebles
fuerzas,
con tu salud
marchita,
finges
dormir,
te quedas
sola,
no soportas las
risas
de aquellos que burlan tu
desgracia,
arrancas tus raíces de un
golpe,
huyes;
te escondes en la noche.
te escondes en la noche.
CORALINA XIV
Caminas por las calles
oscuras,
tienes poco tiempo para huir de
nadie,
toda una vida para huir de todo,
amas lo que no conocías,
quieres vengar tu
alma,
quieres vengar tu sangre
derramada
en un oscuro
instante,
quieres vengar tu honra
pisoteada
por las risas burlonas de las
hienas,
quieres vengarte de los
hombres,
incluso de tu
padre,
quien sin mediar
palabra
te ha culpado.
Llegas de nuevo a la
playa,
esta vez el mar se hace
pequeño,
tiene miedo presentarse ante tu
pena,
tiene miedo que ya no quieras verlo,
que ya no puedas verlo
cegada por las perlas en tus
ojos;
te tumbas en la
arena,
el mar te
acaricia,
recoge tus lagrimas.
recoge tus lagrimas.
De pronto un socorro para tu
alma,
se acerca, te acaricia el
cabello,
dice saber tu pena,
-compartirla-,
te muestra el
camino
hacia las luces de la
noche,
ahora parecen más
brillantes,
las quieres... las
deseas,
puede ser todo lo que necesitas de la
vida
¡Mariposa inocente has caído en la trampa!
Se ha perdido tu vida entre las
sombras,
a partir de hoy no sabrás tu nombre,
los hombres te nombrarán “su
fantasía”,
beberás la sangre que el vampiro
vomita
porque es la más impura de la
noche,
inhalarás el polvo que el viento
desprecia.
Entrarás en la cueva del vampiro
y te reprochará el violar su
oscuridad con tu belleza,
no habrá cantos gregorianos por tu
alma,
solo te espera un funesto
cuarto…
pañuelo interminable de tus
lagrima, lo único puro que ha quedado en tus ojos.
CORALINA XVI
Has perdido tu
nombre,
serás llamada
linda,
preciosa, muñeca de la noche,
sueño de mis sueños,
canto de mi
alma,
alma de mis cervezas convertida en
mujer,
sueño hecho realidad del humo de un
cigarro,
serás una
mujer,
serás una perra, serás un
capataz,
serás el
látigo,
serás una
leona,
serás una basura arrastrada por el
viento…
Más nunca serás tú.
Esa noche que es tu amiga
te llevará a vengarte de los hombres,
despreciarás al que te ame,
al que llore por ti,
harás creer que amas al que te
desprecie,
al que te
compre,
al que siente que vales
nada,
que no vales más que el polvo de sus
zapatos;
Lo harás caer en tus brazos,
le desgarrarás la piel con tus
uñas,
llorará, morirá por
ti,
no importa cuántos baños de sangre le
des a tu
venganza,
nunca se limpiarán tus
garras;
las garras de la noche.
CORALINA XVII
Una noche más de esta loca vida, camaleónicamente transformas tu rostro
–estúpido ritual de todos los días-
te desnudas de nuevo ante el espejo;
no siempre solo el cuerpo
también desnudas tus ideas,
- quizás los tuyos te hubieran perdonado,
te hubiesen abrazado, besado,
llorado contigo, pero tú no pudiste esperarlos,
no pudiste perdonarlos,
resbalaste en la jabonadura facial
que lava las mascaras de la noche.
Arrancas sin piedad
la pintura de tus uñas,
aún guarda el olor pestilente
del borracho que anoche
compró unas horas de tu vida;
es tan fácil comprar amor
y tú no has podido comprar uno
que llene un instante de tu ser.
Como te gustaría en vez de amarlos
desgarrarles la piel con esas uñas
que hoy tienes que limpiar con fuerza,
que hoy pareces arrancarte de las manos
en un intento de borrar el olor
que nauseabundo
ha minado tus uñas y tu cuerpo.
Terminas de lavar tus uñas,
las pintas;
hoy no eres la misma de anoche,
al igual que tus manos
hoy cambias de color…
vas a las calles.
CORALINA XVIII
Eres como el aire
cuando abrasas el
fuego,
lo sacudes y lo
avivas,
pero también puedes apagarlo.
No lo apagarás
hoy,
es fácil observar lo que
prefieres;
jugar con fuego es
divertido,
tus ojos se iluminan con la
flama,
es posible que ahora sean más
brillantes,
reflejan lo ultimo virtuoso que te
queda;
tu alma de
niña;
perdida entre los brazos de la noche.
CORALINA XIX
He llegado por
casualidad
a la cueva del
vampiro,
-asqueroso lugar que huele a
orines-
que por un encanto de las
brujas
que danzan alrededor de los
cadáveres,
se mantiene vivo y lleno de sueños.
Ordeno el primer brebaje de la
noche
y comienzo a evadir la realidad,
no quiero pensar en solución a mis
problemas
en un lugar donde no hay la mínima
esperanza
de encontrar una tabla de
salvación
en el medio del océano.
Disfruto la danza de las
brujas,
las mascaras de maquillaje
sonríen
para ocultar los
estragos
que el alma de la
noche
ha causado en sus
rostros
otrora llenos de
luz,
llenos de vida.
CORALINA XX
Qué fácil es distinguir tu
rostro
en medio de las deformes risas de las
brujas,
es el único tal vez, que mantiene su
encanto,
es el único tal vez por el cual no hay pesadillas,
es el único tal vez que aún refleja
esperanza,
que extraño en el desierto también hay
rosas,
ángeles en el infierno, salvación en el pecado.
Así es hoy en la cueva del vampiro,
tú bailas en el medio de las
brujas
y aquí estoy por primera vez,
atraído por el fascinante rumor de sus hechizos.
Me invita a bailar
el ritmo del fuego de tus ojos,
me abrazas encendiendo mi cuerpo,
es un placer sentir la quemadura,
podría morir en este instante,
ahora mismo ser cenizas
y aun no darme cuenta de mi muerte.
El engaño del brebaje de la
noche
enmudece el
interno,
saca a flote la
basura
que late llenando de podredumbre mi alma.
CORALINA XXI
Un instante,
-solo un instante-
me bajo del altar de la oscuridad,
un instante
y me doy cuenta
que aún sufres por algo del pasado.
Me es imposible evitar ese contacto,
la intimidad sale a flote en la confianza,
me descubres tu alma,
manantial inacabable de penas,
tus lagrimas pudieran haber labrado piedras
tus lagrimas pudieran haber labrado piedras
pues ablandan hasta el alma de la roca
de la escultura al dolor
que es tu existencia.
CORALINA XXII
¡Qué fácil!
¡Pero de veras qué fácil!
Es recibir amor cuando es regalo;
cuán difícil es darlo
cuando nadie comparte tus momentos
no es igual fingir a ser.
Es la cueva del vampiro
la que empaña mis sentimientos,
no alcanzo a comprender
como te entregas
a todos esos amantes de la cama,
a todos esos felinos
al acecho de la presa palpitante,
de la presa putrefacta
que caliente el entorno de sus cuevas.
¡Nunca podrán comprar tu amor!
¡Solo lo vendes como adorno!
Por unas horas,
por un instante,
por un instante,
en el latido casi muerto de sus vidas..
Solo tú les das calor,
solo tú les das belleza,
solo tú eres útil
en el centro de una cama
que no tiene valor,
que no tiene sentido,
que es solo soledad si tú no llegas;
solo tú puedes darle vida
a la maldita noche del suicida
que compra tus caricias.
Te vendes,
no tu alma de niña-mujer,
te vendes
no tu mente de infancia perdida,
te vendes,
solo es cuerpo lo que vendes
a las fauces del felino de la noche.
CORALINA XXIII
Siendo infiel a mis principios,
en el fragor de la batalla de mis pecados,
alcanzo a murmurar un vacío
en el ya maldito centro de mi vida,
te pido que le hagas un favor a mi alma,
que le hagas el favor de llenarla
con breves instantes de tu vida,
que no es sino la vida de la noche.
Por hoy adornarás mi cama
y me servirás de almohada,
beberé la sangre que mana de tus labios,
incrustaré mis colmillos pervertidos en tu cuello,
jugaremos a engañarnos prometiéndonos amor
y seguiremos la risa de las brujas
mientras danza mi sombra de vampiro
por los muchos años que te quedan
regalándole momentos a la noche,
después de todo tú eres su latido
y ella aún crees que es tu amiga…
¡nuestra amiga!
CORALINA XXIV
LA NOCHE NO ES TU AMIGA
La noche ya no es amiga tuya,
no cubre con su manto
tus defectos ya visibles,
no oculta las arrugas de tu frente
cansada ya por el paso del tiempo;
ha perdido el interés por tus problemas
y los hombres al pasar
ya no miran el final
de tu pequeña falda.
Tus enormes aretes
ya son pesadas cadenas
que semejan tus ojos,
las luces del parque que te esperaban
ávidas de tu presencia
se han olvidado
que tú iluminabas su vida;
ya no hay vida en los hoteles,
sus murmullos se han marchado contigo.
Hubiese preferido verte,
en otras circunstancias,
cuando tiempo atrás
no necesitabas mostrar
más allá del final de tu pequeña falda,
no necesitabas ocultar
tu espalda sin escotes
y morían de pena los sostenes
pues no andaban contigo
ni tus preciosos senos los necesitaban.
¡Oh tiempos pasados ya
a tus cansados ojos!
No han quedado en el olvido,
tú aún recuerdas prolongadas primaveras
y crees que siempre hay un nuevo amanecer.
¿Cuántas veces viste tú?
Amanecer en los brazos de un desconocido
y tuviste que besarle la boca
aún olorosa a pasión de una noche
y amor empapado de alcohol,
¿Cuántas veces alguien creyó?
Que tu espalda
era un mundo infinito de ilusiones
compartidas con la almohada,
y tú ofreciste tus caricias pagadas
para llenarle su noche
–cuento de hadas.
¿No habrás deseado entonces?
Una caricia sincera,
limpia, desatada,
con amor, con pasión,
con todo lo que ansiabas en tu pecho.
¿Es que el amor es cosa de otro mundo?
Ó ¿tú eres de otro mundo
que no pudiste encontrarlo por las calles?
Ya la noche no es tu amiga,
pero extraña las estrellas de tus ojos,
la noche no es tu amiga,
pero extraña el murmullo en los hoteles,
no es tu amiga
y extraña la belleza que le dabas,
no es tu amiga
y aún te cobija con su sombra
– más no oculta tus defectos-
no es tu amiga
y muchos soñábamos la noche
para estar solos contigo,
no es tu amiga
y si yo quiero a la noche
tan solo es por tu enorme,
bello e imborrable recuerdo.
CORALINA XXV
NUEVAMENTE EL AMOR
Aquí,
apoyado en la arena del mar,
con la sombra de tu recuerdo,
con la sombra de tu risa,
con la sombra de los instantes vividos juntos,
- juntos y tan distantes uno del otro.
Nada es igual,
nada es lo mismo,
después de lastimar
las heridas sangran,
después de lastimar
el llanto alivia,
después de lastimar
tus ojos se encendieron
y tuve que marchar.
Después de tantas noches
amando tu ausencia,
tu no te puedo amar,
tu no entiendo tu vida,
tu raro proceder,
aquí estoy
soñando que eres mía.
El sol seca mis lágrimas,
se tornaron cristales
que sellaron mis ojos,
la blanca arena reposa mis cabellos
así como mis sueños,
pero no estás.
No bate el viento tus cabellos,
no abrazan las olas tu hermosa figura,
no consuela con sus dedos
espumeantes tus penas,
no sabe que extrañas el amor,
el mar nunca más volvió a mirarte
extraña tus besos en flor,
tu oscura mirada,
tus pies descalzos en la arena.
Lo extraña
como extraño tu compañía,
tu aliento, tus palabras,
esas largas horas
sin saber que mas decir,
llenando mi vida con tu sonrisa.
Arena blanca, mar y sol
son el amor,
ese amor que tanto espere
y que solo tú tienes
pero no puedes darlo.
Te extraño.
te pido que le hagas un favor a mi alma,
que le hagas el favor de llenarla
con breves instantes de tu vida,
que no es sino la vida de la noche.
Por hoy adornarás mi cama
y me servirás de almohada,
beberé la sangre que mana de tus labios,
incrustaré mis colmillos pervertidos en tu cuello,
jugaremos a engañarnos prometiéndonos amor
y seguiremos la risa de las brujas
mientras danza mi sombra de vampiro
por los muchos años que te quedan
regalándole momentos a la noche,
después de todo tú eres su latido
y ella aún crees que es tu amiga…
¡nuestra amiga!
CORALINA XXIV
LA NOCHE NO ES TU AMIGA
La noche ya no es amiga tuya,
no cubre con su manto
tus defectos ya visibles,
no oculta las arrugas de tu frente
cansada ya por el paso del tiempo;
ha perdido el interés por tus problemas
y los hombres al pasar
ya no miran el final
de tu pequeña falda.
Tus enormes aretes
ya son pesadas cadenas
que semejan tus ojos,
las luces del parque que te esperaban
ávidas de tu presencia
se han olvidado
que tú iluminabas su vida;
ya no hay vida en los hoteles,
sus murmullos se han marchado contigo.
Hubiese preferido verte,
en otras circunstancias,
cuando tiempo atrás
no necesitabas mostrar
más allá del final de tu pequeña falda,
no necesitabas ocultar
tu espalda sin escotes
y morían de pena los sostenes
pues no andaban contigo
ni tus preciosos senos los necesitaban.
¡Oh tiempos pasados ya
a tus cansados ojos!
No han quedado en el olvido,
tú aún recuerdas prolongadas primaveras
y crees que siempre hay un nuevo amanecer.
¿Cuántas veces viste tú?
Amanecer en los brazos de un desconocido
y tuviste que besarle la boca
aún olorosa a pasión de una noche
y amor empapado de alcohol,
¿Cuántas veces alguien creyó?
Que tu espalda
era un mundo infinito de ilusiones
compartidas con la almohada,
y tú ofreciste tus caricias pagadas
para llenarle su noche
–cuento de hadas.
¿No habrás deseado entonces?
Una caricia sincera,
limpia, desatada,
con amor, con pasión,
con todo lo que ansiabas en tu pecho.
¿Es que el amor es cosa de otro mundo?
Ó ¿tú eres de otro mundo
que no pudiste encontrarlo por las calles?
Ya la noche no es tu amiga,
pero extraña las estrellas de tus ojos,
la noche no es tu amiga,
pero extraña el murmullo en los hoteles,
no es tu amiga
y extraña la belleza que le dabas,
no es tu amiga
y aún te cobija con su sombra
– más no oculta tus defectos-
no es tu amiga
y muchos soñábamos la noche
para estar solos contigo,
no es tu amiga
y si yo quiero a la noche
tan solo es por tu enorme,
bello e imborrable recuerdo.
CORALINA XXV
NUEVAMENTE EL AMOR
Aquí,
apoyado en la arena del mar,
con la sombra de tu recuerdo,
con la sombra de tu risa,
con la sombra de los instantes vividos juntos,
- juntos y tan distantes uno del otro.
Nada es igual,
nada es lo mismo,
después de lastimar
las heridas sangran,
después de lastimar
el llanto alivia,
después de lastimar
tus ojos se encendieron
y tuve que marchar.
Después de tantas noches
amando tu ausencia,
tu no te puedo amar,
tu no entiendo tu vida,
tu raro proceder,
aquí estoy
soñando que eres mía.
El sol seca mis lágrimas,
se tornaron cristales
que sellaron mis ojos,
la blanca arena reposa mis cabellos
así como mis sueños,
pero no estás.
No bate el viento tus cabellos,
no abrazan las olas tu hermosa figura,
no consuela con sus dedos
espumeantes tus penas,
no sabe que extrañas el amor,
el mar nunca más volvió a mirarte
extraña tus besos en flor,
tu oscura mirada,
tus pies descalzos en la arena.
Lo extraña
como extraño tu compañía,
tu aliento, tus palabras,
esas largas horas
sin saber que mas decir,
llenando mi vida con tu sonrisa.
Arena blanca, mar y sol
son el amor,
ese amor que tanto espere
y que solo tú tienes
pero no puedes darlo.
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