en
que una lágrima
aparece
impertinente
desbordando
un caudal de sentimientos.
Sufro
de esos días
en
que con gusto
correría
hacia tus brazos
en
busca de refugio, amor y un beso.
De
esos benditos días
en
que indefenso me atacan los recuerdos.
de
tanto que ha pasado
y
en ese golpe de nostalgia
se
derrumban mis fortalezas
como
castillos de arena.
En
esos días,
cuando
me atacan los recuerdos
mi
alma se llena de risas y alegrías
y
mis ojos de lagrimas
tremenda
locura son mis sentimientos.
No
son tristes los recuerdos
solo es que
jamás
estaré de nuevo ahí,
sentado
a la mesa disfrutando los guisos de la
abuela,
jugando
con mis hermanos a la sombra de un naranjo,
temblando
de miedo al calor del primer beso,
practicando
ante el espejo un ¿quieres ser mi novia?,
llevando serenatas con los amigos
cantando por las calles,
recibiendo el consejo de mi padre,
recibiendo
una caricia y el consuelo de mi madre.
Jamás estaré ahí con la ilusión de
encontrarte
escondida
en la multitud
con
tus rubios cabellos
y
esos ojos claros provocando mis sueños.
Si
ves que en mis mejillas
se
desliza una lágrima
no
pienses que estoy triste
es
que a esta fortaleza
la
derrumbó un recuerdo……

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