Mañana al despertar
la vida habrá cambiado,
los planes del ayer habrán muerto
y las aves no estarán en la ventana
como siempre.
Comenzaré a morir,
la luz se está ausentando de mis ojos
y pronto no podré valerme por mi
mismo
será necesario terminar.
Lloverán los recuerdos
mis ojos derramarán lágrimas,
pero ya no tendré fuerzas para
levantarme nuevamente,
el humo del cigarro hará detestable
mi aliento
y el café hará interminables mis
noches,
pero la sonrisa del pasado brillará
en mi rostro
anunciando la inevitable despedida.
Ya no habrá necesidad de amar,
el vacío no tiene labios que besar
y los ojos de la muerte no tienen
luz,
solo mi diablo interior dirá
¡tú puedes!
sírvete el último café.

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